Hatun Willka Haywarikuy: La Ceremonia Ancestral a la Pachamama en Cusco

Por Redacción Cultural
Fecha de Publicación: 1 de agosto de 2025

La ceremonia del 1 de agosto en el Cusco, conocida dentro del ciclo ritual andino como parte del Hatun Willka Haywarikuy, es con frecuencia presentada desde un folclore estático. Sin embargo, un análisis basado en la documentación histórica agraria y en los estudios sobre las estructuras económicas prehispánicas revela una realidad mucho más compleja: se trata de la manifestación viva de un sistema de reciprocidad y redistribución que desafió la lógica colonial.

Ayni y Minka: Los Ejes de la Relación Material

Lejos de ser una simple «ofrenda a la Tierra», el pago a la Pachamama en el Cusco responde a sistemas económicos y sociales ancestrales rigurosamente documentados. Según el estudio seminal del historiador Waldemar Espinoza Soriano en Artesanos, transacciones, monedas y formas de pago en el mundo andino (1987), la economía de los Andes (y particularmente del área cusqueña) no se basaba en el mercado occidental, sino en «formas de trabajo recíproco» .

Dentro de esta lógica, la ceremonia de agosto encarna el principio del Ayni (reciprocidad inmediata). La comunidad ofrece a la Pachamama lo mejor de su cosecha o sus bienes (maíz, coca, conchas marinas) no como un acto de fe ciega, sino como un pago simbólico de una deuda material. La tierra «prestó» su capacidad productiva; ahora, los comuneros pagan con energía ritual para asegurar el próximo ciclo.

Espinoza Soriano detalla cómo estas transacciones no eran aleatorias. Existían especialistas en la preparación de estos «despachos» y medidas específicas para la ofrenda, estructuradas de manera similar a los trueques comerciales . La ceremonia es, por tanto, la supervivencia de un contrato social-económico donde la naturaleza es un socio activo.

 El Contexto Colonial: Resistencia y Reducción

Para entender por qué esta ceremonia sobrevive con tanta fuerza en el Cusco, es necesario revisar el trabajo de Paula C. Zagalsky en Obedecer, negociar y resistir. Tributo y mita indígena en Potosí (2023). Zagalsky analiza las «reducciones toledanas» aplicadas por el virrey Francisco de Toledo (1569-1581) en el sur andino y cómo estas buscaron fracturar las entidades políticas nativas .

Durante este período, las autoridades virreinales intentaron erradicar lo que consideraban idolatría (los pagos a la tierra) para reemplazarlos por el tributo en moneda y la mano de obra para las minas. Sin embargo, el pueblo andino respondió con mecanismos de negociación y resistencia cultural. La ceremonia del 1 de agosto no desapareció; se sincretizó en el calendario católico y se replegó en los ayllus y las zonas altas (puna), donde el control colonial era más débil. La ofrenda se convirtió en un acto de reafirmación identitaria frente al sistema de haciendas y la presión tributaria.

La reconfiguración de la propiedad agraria durante la colonia, como señala Jorge A. Guevara Gil en Propiedad agraria y derecho colonial (1993), provocó una lucha constante por la tierra. Mientras la corona imponía la propiedad privada (mercedes reales), las comunidades mantuvieron la idea de que la tierra no se posee, sino que se habita en reciprocidad con la Pachamama . El rito del 1 de agosto es, por lo tanto, un acto de reparación histórica ante siglos de enajenación territorial y extractivismo.

El Valor Material de la Ofrenda

En el contexto histórico del Cusco, el «despacho» (la ofrenda) tenía un valor contante y sonante. Los cronistas y los estudios de Waldemar Espinoza mencionan el uso de hachitas-moneda y conchas (mullu) como parte de los ritos agrarios .

Estos elementos no eran decorativos:

  • Las hojas de coca (kintu): Funcionaban como un mediador universal. Era el «saludo» formal a la tierra.
  • La grasa de llama (untu): Representaba la energía y la capacidad de reproducción del ganado, esencial en la economía pastoril de la región del Cusco.
  • Las semillas y el maíz: Eran el capital financiero del mundo andino.

Al enterrar o quemar estos bienes, el comunero cusqueño no está «perdiendo» riqueza; está inmovilizando capital para garantizar la reproducción de la vida, una lógica inversa al capitalismo occidental que busca la acumulación infinita.

La Ceremonia Hoy: Entre lo Vivo y lo Documentado

El desarrollo actual de la ceremonia en lugares como Saqsaywaman o el Parque Killa sigue los protocolos descritos en la tradición oral que respalda la evidencia histórica:

  1. La Mesa Ritual: Se tiende un manto donde se colocan los elementos antes mencionados, siguiendo una distribución geográfica simbólica (los cuatro suyus).
  2. El Pago o Haywarikuy: El Pampamisayoq (sacerdote andino) invoca a los Apus (cerros protectores) y a la Pachamama. Históricamente, este acto buscaba asegurar las fuentes de agua y el t’ika (floración) de los cultivos.
  3. La Quema o Enterramiento: El acto de ofrendar al fuego o a la tierra cierra el ciclo de reciprocidad. En el Cusco virreinal, este acto era vigilado de cerca por los doctrineros, lo que obligó a los Andes a desarrollar una «liturgia paralela» que hoy es patrimonio vivo.

Conclusión

La ceremonia por el Día de la Pachamama en el Cusco no es una moda turística new age. Es la persistencia del derecho consuetudinario agrario. Como demuestran los archivos históricos, esta práctica sobrevivió a la conquista militar, a la imposición del tributo colonial y a las leyes de propiedad privada porque está grabada en la memoria material de los pueblos. Cuando un cusqueño «paga a la tierra» el 1 de agosto, está ejecutando un acto de soberanía económica y cultural que data de hace más de 500 años.

Referencias Históricas Consultadas:

  • Espinoza Soriano, W. (1987). Artesanos, transacciones, monedas y formas de pago en el mundo andino, siglos XV y XVI. Lima: Banco Central de Reserva del Perú. 
  • Zagalsky, P. C. (2023). Obedecer, negociar y resistir. Tributo y mita indígena en Potosí, siglos XVI y XVII. Lima: Instituto de Estudios Peruanos. 
  • Guevara Gil, J. A. (1993). Propiedad agraria y derecho colonial. Los documentos de la hacienda Santotis Cuzco (1543 – 1822). Lima: Fondo Editorial PUCP. 

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